Por Margarita Rodríguez Guerrero
La mañana del pasado miércoles 30 de abril, mientras en la sede del Congreso de Sinaloa en Culiacán, la diputada del PAN Roxana Rubio Valdez exigía justicia ante la violencia que ha cobrado la vida de 37 menores de edad en los últimos siete meses en el estado, al presentar una iniciativa para imponer penas de hasta 65 años de prisión a quienes cometan homicidios contra estos, en la localidad rural Eldorado del mismo municipio, 30 alumnos -de entre 6 y 10 años- de una escuela primaria se intoxicaban al beber agua envenenada con metanfetaminas y anfetaminas cuando festejaban el Día del Niño.
Estudios de laboratorio particulares revelaron que dichas drogas se encontraba en el organismo de los pequeños, según testimonios de padres de familia, reportaron medios locales y TvAzteca Culiacán.

“Movían mucho la lengua, estaban inquietos, sacaban mucha fuerza… la mía (hija) hasta se mordía la lengua, gesticulaciones anormales, su boca la enchuecaba, se pellizcaba la cara, tocaban muchas cosas, corrían, no durmieron, la mía imaginaba cosas”, declaró una madre de familia a Noticieristas.
Primero sospecharon que esas sustancias se encontraban en dulces y golosinas que comieron los chiquillos, quienes comenzaron a sentir mareos, náuseas, irritación, picazón, taquicardia, alucinaciones y algunos incluso perdieron el conocimiento, pero después los familiares coincidieron en que fueron vertidas en el agua de jamaica.
El secretario general de gobierno, Feliciano Castro, confirmó lo anterior, aunque no reveló las causas de la intoxicación de los menores. De acuerdo con TV Azteca Culiacán, familiares de los niños presentaron la denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa.

Localidad con narcolaboratorios
La periodista Mica Treviño, del portal Cartel Insider, señala que la jarra donde se preparó el agua de jamaica “pudo estar contaminada por residuos de droga en algún utensilio mal lavado o por una acción deliberada. Otros aseguran que el verdadero culpable son dulces “regalados” por tipos presuntamente ligados al clan López, a quienes asocian con la temida mayiza”, facción del Cártel de Sinaloa que cuenta con laboratorios clandestinos en las zonas rurales de Culiacán y Cosalá.
Allí se han asegurado más de 400 laboratorios clandestinos desde el 18 de febrero a la fecha, los cuales presuntamente eran utilizados para elaborar drogas sintéticas como metanfetamina y fentanilo, sobre todo.
A los padres de familia poco les importa cómo las autoridades reconozcan a los bandos del Cártel de Sinaloa en guerra, si “Los Mayitos” o “Los Chapitos”, de acuerdo con Treviño, lo que realmente les preocupa es que “ya les están metiendo fenta a nuestros niños” y cuándo lo van a parar.

Afuera del Hospital Pediátrico de Sinaloa donde se encontraban los niños afectados en observación, una madre exclamó:
“Si ni a nuestros niños pueden proteger de los narcos, ¿quién va a poder?”
Este domingo, el director de Servicios de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo, declaró que 14 niños fueron hospitalizados, pero ya se encuentran estables y que “efectivamente se encontaron metanfetaminas en su sangre” y que la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa ya investiga las causas de la intoxicación el Día del Niño en Eldorado.
En 2022 envenenaron el agua con cocaína en tres secundarias de Chiapas
El siete de octubre 2022 en el municipio de Bochil, Chiapas, 110 adolescentes del tuno matutino de la Escuela Secundaria Pública Juana de Asbaje sufrieron una intoxicación sin que las autoridades hayan aclarado las causas hasta el momento.
Padres de familia aseguraron que los menores bebieron agua con alguna droga del garrafón de la escuela, ya que varios de ellos dieron positivo a cocaína en los exámenes toxicólogicos, realizados en laboratorios particulares.

La Fiscalía General del Estado (FGE) de Chiapas en un comunicado indicó que tardarían un mes en dar los resultados de las pruebas y que enviaría la información a la Fiscalía General de la República (FGR) para que se siguieran las investigaciones. Después informó que 15 exámenes dieron negativo a sustancias prohibidas: cocaína, opiáceos, cannabis, metanfetamina y anfetamina.
“¿Qué quieren esconder?”, preguntaba Juan Antonio López Hernández, papá de uno de los afectados y uno de los que realizó una prueba toxicológica privada a su hijo cuando en el hospital público le dijeron que no le harían ninguna.
“Y arroja positivo a cocaína”, aseguró mostrando el documento que así lo indicaba.
Desde el 2020 integrantes de los Pueblos y Comunidades Indígenas Tsotsiles de Bochil denunciaron amenazas de muerte del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) hacia ellos por la disputa por el territorio con el Cártel de Sinaloa.
Dos años después sufrieron esos atentados contra sus hijos.
“No se sabe quién es el responsable. Si fue droga o qué. Si fue con droga, no intervino sólo una persona, sino un grupo; casi todos se intoxicaron con el agua que tomaron de los botes que llevaron de sus casas, aunque algunos dicen que comieron dulces que compraron en la escuela”, agregó una madre de familia en entrevista para medios locales.
El caso de la intoxicación con cocaína en la Escuela Secundaria Pública Juana de Asbaje fue el tercero en presentarse en Chiapas en octubre de 2022.
El primer caso de intoxicación masiva ocurrió el 23 de septiembre en la Escuela Secundaria Federal Número Uno, con sede en Tapachula, donde 30 alumnos resultaron afectados.
Y la segunda el 29 de septiembre también en Tapachula, donde se intoxicaron una decena de adolescentes.
El secretario de Salud estatal, José Manuel Cruz Castellanos, afirmó que los adolescentes habrían ingerido “alimentos diversos (paletas, tortas, empanadas) aparentemente contaminados por una sustancia desconocida”.
El tercer caso en Bochil fue el que más se difundió en redes sociales. Aparentemente, el incidente ocurrió cuando los jóvenes tomaron agua durante el recreo. Provocó que algunos de los jóvenes de 13, 14 y 15 años comenzaran a desvestirse, otros se desmayaran o convulsionaran, lo que causó caos, incertidumbre y temor entre los padres de familia.
“Hay muchas versiones, pero mi sobrino dice que vio que sus compañeros estaban cayendo convulsionados. Sólo ocho de 40 no se intoxicaron en el grupo D”, comentó una segunda mujer que accedió a una entrevista, quien remarcó: “Se desconoce qué cosa es. No se sabe si es droga”.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó sólo de 57 hospitalizados, de los cuales 55 fueron dados de alta dos días después, sin precisar las causas de la intoxicación. Dos menores siguen internados, uno estable y otro “grave, con pronóstico reservado”, agregó.
Los profesores explicaron a periodistas que “los alumnos están en riesgo, porque los presuntos vendedores de droga, de la delincuencia organizada, están tras ellos”, por lo que la autoridad debe ser más seria en sus investigaciones para conocer el verdadero problema y afrontarlo.
Después de ese incidente, 4 alumnos sufrieron daños neurológicos, aseguraron los docentes; “de nada servirán las pláticas en las escuelas para concienzar a los jóvenes sobre el consumo de drogas o mil operativos de Mochila Segura, si no se conoce el problema de fondo y aquí recae la responsabilidad en las autoridades”.
Narcoguerra, sin límites para ejercer el terror y la saña
La niñez de Sinaloa sin tener que ver con la narcoguerra está pagando los costos, sostiene el periodista sinaloense Alejandro Sicairos Rivas, pues no solo está siendo víctima de desaparición forzada. Tan solo de septiembre de 2024 a abril de 2025 desaparecieron en Sinaloa 165 niñas, niños y adolescentes, y 81 no han sido localizados, “lo que delata la aberrante permanencia de los criminales por encima de la gente pacífica”.
También son niñas y niños huérfanos o con trastornos emocionales y “salud mental alterada por la narcoguerra, escuelas inseguras, hogares destrozados, fuegos cruzados y toques de queda determinados en las familias. Confinados en el circunloquio que considera la violencia como el mal que aqueja sólo a los criminales, preferimos cerrar los ojos para no vernos ni considerar al prójimo como potenciales víctimas colaterales”, recuerda Sicairos Rivas.
Los sicarios del narcotráfico ya traspasaron los viejos códigos de “honor” que antes respetaban la vida de los que nada tenían que ver con el crimen y sus ajustes de cuentas”, subraya el periodista.
O tal nunca vez nunca han tenido ese tan cacareado código de honor criminal, asegura quien escribe este artículo, pero que coincide con el colega sinaloense en que “hay que sacar del pecho ese grito que ha estado ahogado allí durante meses, para exigirle al Gobierno que al menos se haga responsable de poner a salvo a las niñas y los niños (…) quienes son el mejor parámetro para medir la capacidad de la delincuencia vertebrada en imprimir terror y saña” en todo el territorio nacional. Porque, por lo que se ve en los hechos, ya no reconocen límites.
